PASEO POR CASTILLA-LA MANCHA

Viajar siempre es positivo y fortalece las relaciones sociales.

Recien terminadas las fiestas y con el sabor festivo todavía candente, dos días después de su finalización, a las ocho de la mañana del 17, una abigarrada multitud de expertos viajeros tomaban el autobús que nos conduciría a traves de medio país al primer destino programado y tras un breve y merecido descanso para tomar un cafelito en Medinacelli, aterrizamos en Sigüenza, nuestra primera parada cultural.

Todavía frescos del viaje,  visitamos esta bella localidad impregnada de mucha historia.

Después de una sabrosa comida, a todas luces muy casera, continuamos ruta con destino Cuenca, una ciudad que sorprende, como comprobaremos al día siguiente.

Asentados en el hotel y durante la cena, cayó un aguacero impresionante, pero ello no impidió, una vez acabado, dar un pequeño paseo para admirar las vistas nocturnas de la zona antigua  con sus casas colgadas iluminadas.

Después del desayuno, Guillermo, el guia local, nos esperaba junto al autobus.

Nuestra impresión con relación al mismo no pudo ser mejor, muy comunicativo, claro en sus explicaciones y buen humor que nos hizo pasar unos momentos muy agradables durante el recorrido por la zona antigua de la ciudad.

Por la tarde tiempo libre para visitar lugares recomendados por el guia y que estuvieran abiertos, a pesar de las fiestas que comenzarían por la tarde, con la suelta de vaquillas en la Plaza Mayor.

El recorrido por el nacimiento del Río Cuervo, ubicado en un entorno idílico y a pesar de la escasez de agua en su comienzo, resultó muy agradable. Allí mismo deleitamos un buen manjar.

La jornada se completaba con la visita a la Ciudad Encantada, durante la cual la lluvia hizo acto de presencia y ello nos obligó a realizar el recorrido de forma más rápida.

De vuelta a Cuenca había que hacer nuevamente la maleta, al día siguiente partíamos hacia Toledo, no sin antes visitar la famosa y hermosa localidad de Chinchón, y como de costumbre en este viaje, también comenzaban las fiestas patronales. En su monumental plaza, se había instalado el coso taurino, perdiendo momentáneamente ese aspecto medieval del cual hace gala.

Por la tarde, Palacio de Aranjuez, una de las visitas más apreciadas que no defraudó al respetable.

La llegada a Toledo y sobro todo, las dificultades para acceder con el autobús hasta el hotel (situado junto al Alcázar) brindaron un momento de expectación y admiración ante las habilidades de Andréi, nuestro conductor, para salvar los accesos tan complicados para este tipo de vehículos.

Como era de esperar, Toledo también estaba de fiestas y los actos organizados por su ayuntamiento rayaban un alto nivel. La visita al Alcázar no nos dejó indiferentes, a pesar de la premura de tiempo con el cual se hizo.

Había que recorrer otras zonas de esta magnífica ciudad y la visita guiada se completó durante la tarde.

Pudimos disfrutar de Toledo al día siguiente porque el recorrido previsto por las localidades de Orgaz, Yepes y Ocaña se realizó durante la mañana, las cuales, también estaban de fiestas.

En Orgaz, sí pudimos visitar el castillo totalmente restaurado y destinado a museo.

Ocaña y Yepes, sin pena ni gloria.

Por la tarde nuevamente en Toledo y después de comer en el hotel, cada uno a su aire.

Por último, preparación de maletas y salida al día siguiente, destino Zizur. Parada en Talavera de la Reina, recorrido por sus calles y nada más. Era lunes y todos los edificios de interés estaban cerrados.

Después de comer en Getafe y hacer la parada de rigor en Medinaceli, llegamos a Zizur dando por finalizado este hermoso viaje.

Destacar el buen ambiente existente, deseamos continue en los próximos viajes.

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